Bollos Ingleses con Chocolate y Canela

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Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 55 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos
Categoría: Panes y bollos

Ingredientes para preparar Bollos Ingleses con Chocolate y Canela

390 gr. de harina de repostería
120 gr. de pepitas de chocolate
70 gr. de azúcar
1 cucharadita de esencia de vainilla
7 gr. de levadura
1 huevo
3 gr. de canela en polvo
180 gr. de nata
200 gr. de mantequilla

Cómo preparar Bollos Ingleses con Chocolate y Canela

Para conseguir unos riquísimos bollos ingleses con chocolate y canela, lo primero que debemos hacer es echar en un recipiente lo suficientemente grande el azúcar, la harina, la levadura y la canela. Mezclamos bien con la ayuda de un tenedor y añadimos la mantequilla, que tiene que estar fría. Removemos bien hasta conseguir una mezcla homogénea. A continuación añadimos las pepitas de chocolate, y volvemos a mezclar. Reservamos.

Aparte, echamos la nata con la esencia de vainilla y el huevo, y removemos con un tenedor. Después, añadimos la mezcla que hemos preparado anteriormente y removemos con una cuchara de madera, hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.

Colocamos la masa hecha una bola sobre film, colocamos otro film encima y con el rodillo amasamos hasta alcanzar el grosor adecuado, más bien tirando a fino, porque después aumentará de volumen en el horno. Entonces, la metemos en el frigorífico durante 20 minutos aproximadamente.

Transcurrido este tiempo sacamos la masa del frigorífico y cortamos círculos o cuadrados, que iremos colocando con cuidado sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Ponemos a precalentar el horno a 180º C., con calor por arriba y por abajo, y dejamos que los bollos se hagan durante unos 20 minutos. Después, sacamos y dejamos que se enfríen sobre una rendija antes de ser consumidos.

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Introducción de la receta

Los bollos ingleses con chocolate y canela, también conocidos como “scones”, están deliciosos. El secreto de su éxito se esconde en su exquisito sabor y su textura tierna y esponjosa, lo que les hace perfectos para el desayuno y la merienda, y también como postre acompañados de un café.

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