Bagels Caseros

titulo receta

Porciones / número de personas: 6 personas
Tiempo de Preparación: 90 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos
Categoría: Panes y bollos
Dificultad: Fácil

Ingredientes para preparar Bagels Caseros

500 gr. de harina de fuerza
Semillas de amapola o de sésamo
1 cucharadita y media de sal
2 huevos
1 sobre de levadura seca de panadero
1 cucharada de aceite de oliva
250 ml. de agua templada

Cómo preparar Bagels Caseros

Para hacer unos riquísimos bagels caseros lo primero que debemos hacer es mezclar la sal, la levadura y la harina en un recipiente lo suficientemente grande.

Aparte, echamos en otro bol el aceite, un huevo y el agua. Lo removemos bien y lo echamos sobre la mezcla anterior. Mezclamos bien con las manos.

Enharinamos ligeramente una superficie y ponemos encima la masa. Seguimos trabajando con las manos. Después, dividimos la masa en 12 porciones y hacemos doce bolas. Las cubrimos con film y dejamos que reposen durante media hora.

Cuando hayan doblado su tamaño, nos ayudamos del mango de una cuchara de madera para hacer los agujeros. Después, los agrandamos con el dedo suficientemente y dejamos que la masa repose otros 35 minutos.

Ponemos a precalentar el horno a máxima potencia. Mientras se calienta, ponemos una cacerola con agua. Cuando esté muy caliente, sin que llegue a hervir, echamos los bagels y los dejamos 75 segundos. Después los damos la vuelta y dejamos otros 75 segundos. Los dejamos secar sobre una rejilla durante unos cinco minutos y después los colocamos sobre una bandeja de horno, forrada con papel de horno.

Pintamos los bagels con huevo batido y la ayuda de una brocha de cocina, y espolvoreamos por encima las semillas de sésamo o amapola. Entonces los metemos al horno y dejamos que se hagan durante un cuarto de hora aproximadamente. A continuación, sacamos y dejamos que se enfríen antes de consumir. ¡Exquisitos!

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Introducción de la receta

Los bagels caseros son perfectos como desayuno, pero también se pueden tomar a todas horas del día, porque están riquísimos. Comer solamente uno es casi imposible, porque siempre te apetece más. Si quieres sorprender los tuyos, sólo tienes que hacer la receta y ver su sonrisa. ¡Merece la pena!

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